Educación en alerta roja: urgen realizar cambios en profundidad

(Por Carlos E. Biscay, CEO de e-ABC Learning) En mi anterior artículo ‘Educación en alerta roja: no hay tiempo para perder’, compartí el informe ‘No time to lose: how to build a world-class education system state by state’, un proyecto impulsado por un grupo de legisladores norteamericanos (demócratas y republicanos), en el marco del cual realizaron un viaje de 18 meses con la misión de estudiar algunos de los sistemas educativos con mejor rendimiento del mundo, incluyendo los de Finlandia, Hong Kong, Japón, Ontario, Polonia, Shanghai, Singapur y Taiwán. Su objetivo: construir un sistema de educación de calidad mundial, impulsado por el Estado.

 

La preocupación que hoy tienen muchos países, o mejor dicho, la preocupación que deberían tener muchos países -principalmente aquellos que se encuentran entre las diez naciones con peor rendimiento escolar, como Perú, Colombia, Brasil y Argentina (de acuerdo a los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes - Informe PISA "Estudiantes de bajo rendimiento: por qué se quedan atrás y cómo se les puede ayudar")-, es analizar los ajustes y cambios que deben realizar en profundidad y en forma urgente, para lograr revertir el proceso de deterioro educativo en el que están inmersos desde hace ya varios años, y cuyos impactos negativos se prolongarán durante los próximos 15 años.

 

De las actuales autoridades educativas de cada país del planeta, depende lo que ocurrirá en los próximos 20 años con el nivel educativo de la población mundial. Pero no nos engañemos. Los resultados no son espontáneos ni a corto plazo. Los cambios tienen que germinar y arraigarse, y requieren del recurso más preciado para las transformaciones educativas: tiempo. Sin embargo, algunos resultados podrían empezarse a verse en el mediano plazo, si el cambio se produce ahora, y con altos niveles de profundidad.

 

Durante demasiados años, e incluso décadas, se han estado confundiendo medios con fines, como ocurrió y ocurre con la incorporación de la tecnología en el ámbito educativo, que si bien es un recurso que puede apoyar al docente fuertemente en determinadas circunstancias y ampliar los alcances de la educación, partiendo de una sólida orientación pedagógica; bajo ningún punto de vista representa un fin en sí misma. En vano resulta desplegar estrategias de educación digital cuyos componentes educativos no tengan sentido. Inútil es invertir cuantiosas sumas de dinero en innovación tecnológica para las escuelas, sin una planificación adecuada de cómo necesitamos que nos sirva esa tecnología como medio, para alcanzar los fines que nos hemos propuesto. No todos los caminos llevan al cumplimiento de los objetivos pedagógicos que buscamos.

 

Ya hemos perdido demasiado tiempo. Y como decíamos, el tiempo es un recurso preciado y no renovable, que no ha sido considerado de esta manera en los últimos años. En lugar de avanzar, muchos países han retrocedido: malgastando esfuerzos, dilapidando presupuestos y sacrificando generaciones enteras de docentes y alumnos. El resultado: han comprometido el futuro profesional de sus trabajadores y herido el progreso social. Y lo que es también doloroso: sin aprovechar la experiencia ni obtener valor agregado de las mentes especializadas, que compartieron una coyuntura histórica determinada.

 

No hay tiempo que perder

 

El informe ‘No time to lose: how to build a world-class education system state by state’, destaca que las políticas estatales deben adoptar medidas inmediatas, para (entre paréntesis mis propias consideraciones):

  • Construir equipos inclusivos y establecer prioridades (incluyendo a los especialistas, que, desde una visión integral y transversal, podamos aportar al desarrollo del sistema educativo, adaptándolo a los nuevos modelos pedagógicos y orientándolo a resolución de los problemas de rendimiento, que hoy condicionan el crecimiento y desarrollo de las sociedades).
  • Estudiar y aprender de los mejores (tomando la iniciativa de los legisladores norteamericanos, pero también la experiencia pionera que nos dejó el presidente y educador argentino, Domingo Faustino Sarmiento, cuando estudió y evaluó las nuevas corrientes pedagógicas implementadas en Uruguay, Brasil, Francia, España, Austria, Argelia, Italia, Alemania, Suiza, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Panamá y Cuba. En su libro ‘Viajes por Europa, África y América’, dejó plasmadas las conclusiones de su análisis, que luego se vieron reflejadas a través de la política educativa que implementó en Argentina, sacando al país del analfabetismo casi por completo; es decir, resolviendo el mayor problema educacional del momento, y sentando las bases de un modelo exitoso para estructurar la educación de los siguientes años).
  • Crear una visión compartida para todo el estado (pensar en términos de nación e incluso región, produciendo cambios transversales, impulsados desde cada rincón de cada país, y ejecutados a nivel nacional y regional por todas las fuerzas políticas de todas las jurisdicciones, con el apoyo de los expertos).
  • Generar políticas de referencia (que inspiren y entusiasmen, y den un marco adecuado de trabajo, a partir de una estrategia y planificación, basadas en considerar a la pedagogía como un pilar fundamental de la construcción educativa).
  • Empezar a trabajar en una sola pieza (de igual modo podríamos utilizar la expresión de trabajar en bloque, con un mismo objetivo y sumando la diversidad de visiones políticas y técnicas, para lograr superarnos en términos educativos).
  • Trabajar a través del ‘desorden’ (también vale el impulso vital que imprimen los especialistas en educación y particularmente en pedagogía, junto con el espíritu superador e innovador de los docentes, y los aportes invaluables que pueden hacer los alumnos y sus padres. En definitiva, toda la comunidad educativa tiene una dinámica que podemos aprovechar para alcanzar mayores niveles de calidad).
  • Invertir el tiempo (ya lo dijimos, recurso valioso y no renovable, de enorme importancia para este tipo de procesos).

 

Los legisladores norteamericanos enfatizan en su informe, que debemos enfrentar directamente estos desafíos y comenzar inmediatamente a re-imaginar y re-diseñar nuestro propio sistema educativo. “Debemos implementar cambios significativos e integrales que produzcan resultados reales para nuestros estudiantes”, subrayaron.

 

La mala noticia que identifican es que la mayoría de los sistemas educativos estatales se están quedando peligrosamente atrás en el mundo. Con esta crudeza lo expresa el estudio ‘No time to lose: how to build a world-class education system state by state’, analizando que la fuerza de trabajo estadounidense, reconocida como la mejor educada en el mundo hace medio siglo, ahora experimenta una realidad bien diferente (‘U.S. workforce is now among the least well-educated in the world’, señalan los congresistas, poniendo una alarma sobre las dificultades que podrían  tener sus hijos para encontrar puestos de trabajo en la economía global).

 

Como dicen los legisladores estadounidenses, los países de alto rendimiento implementan políticas y prácticas, construyendo sistemas integrales. En este sentido, rescatan que la buena noticia reside en que mediante el estudio de sistemas de alto rendimiento educativo, podemos descubrir lo que parece estar funcionando.

 

En el informe, resaltan que hay elementos comunes presentes en casi todos los sistemas educativos de clase mundial (aquellos que están funcionando en forma eficiente y produciendo resultados concretos), incluyendo un fuerte sistema de educación temprana, un fuerza de trabajo docente rediseñada y profesionalizada, sólidas carreras y programas de educación técnica, y un sistema integral de educación, adecuadamente alineado. Estos elementos son los que no se encuentran en los países con bajo nivel de rendimiento escolar.

 

Desarrollar el sentido de la urgencia

 

En un artículo publicado recientemente por el diario Clarín (Argentina), el ex presidente de Chile, Ricardo Lagos, recordaba que la educación es “donde se pone a prueba la formación de hombres y mujeres para las demandas futuras del desarrollo”. No obstante, el ex mandatario mencionaba el Informe de la Comisión para la Educación de Calidad para Todos, cuyos trabajos tuvo la oportunidad de encabezar junto al ex presidente de México, Ernesto Zedillo; en el que los expertos demostraron cómo, debajo de buenos avances en la cobertura escolar en la mayoría de los países, existía una ausencia de calidad educacional. “Una señal peligrosa y de desajuste para una región que busca su mejor inserción en el mundo del siglo XXI”, precisó Lagos en su artículo ‘La educación es un tema de política mayor’.

 

La clave es sentir un fuerte sentido de la urgencia, acompañado de una intensa pulsión de progreso responsable. Al respecto, los congresistas norteamericanos ponen foco en que la educación es, ante todo, una responsabilidad del Estado, que debe desarrollar sus propias estrategias para la construcción de un sistema educativo moderno y competitivo a nivel mundial.

 

Quienes tenemos una dilatada práctica en el ámbito educativo docente y empresarial, en América Latina, estamos comprometidos con esta causa, y queremos sumar nuestros conocimientos y experiencias, para poder alcanzar en el mediano plazo, mejores resultados de rendimiento escolar, basados en una sólida pedagogía, que se sirva de los mejores recursos disponibles para lograr altos niveles de excelencia y calidad educativa.

 

Fuentes:

 

 

e-Learning Sin Límites