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El aprendizaje empieza mucho antes que el desafío: lo que el Mundial puede enseñarnos sobre capacitación y desarrollo del talento

(Por Pablo Raganato, Director Ejecutivo de e-ABC Learning) Cuando una selección sale al campo de juego en un Mundial, observamos 90 minutos de fútbol y analizamos las decisiones del entrenador, el desempeño de los jugadores, los cambios tácticos y, por supuesto, el resultado final.

Lo que ocurre durante el partido es apenas la parte visible de una historia mucho más extensa. Detrás de cada pase, cada jugada y cada decisión existe un proceso de preparación que comenzó años antes.

Horas de entrenamiento, desarrollo físico, análisis de rivales, incorporación de nuevas metodologías, trabajo en equipo y aprendizaje constante, forman parte de un recorrido que rara vez aparece en las estadísticas del torneo, pero que resulta determinante para el desempeño dentro de la cancha.

Algo similar sucede en las organizaciones. Cuando una empresa logra adaptarse rápidamente a un cambio del mercado, implementar una nueva tecnología, asumir una transformación compleja o responder con éxito a una situación inesperada, suele destacarse la capacidad de reacción. Previo a esa respuesta existe un trabajo de capacitación, aprendizaje y desarrollo del talento, que muchas veces pasa desapercibido.

Los grandes desafíos rara vez se superan gracias a decisiones tomadas en el momento de necesidad, sino mucho antes, cuando las personas y los equipos involucrados comienzan a prepararse.

El error de desarrollar talento cuando la necesidad ya apareció

En muchas organizaciones, el aprendizaje continúa funcionando bajo una lógica reactiva:

– Surge una nueva tecnología y entonces se diseña una capacitación.

– Aparece una nueva exigencia del mercado y se organiza un programa de actualización.

– Se detecta una brecha de habilidades y recién allí se pone en marcha una iniciativa de desarrollo.

Aunque este enfoque puede resolver necesidades inmediatas, suele presentar una limitación importante: el contexto cambia más rápido de lo que las organizaciones logran desarrollar nuevas capacidades.

Ninguna selección clasifica a un Mundial comenzando a entrenar unos meses antes del torneo, como única preparación. Los equipos que compiten al máximo nivel trabajan durante años para desarrollar habilidades, fortalecer una identidad de juego, formar nuevos talentos y construir la profundidad necesaria para responder a distintos escenarios.

Por su parte, las organizaciones enfrentan una realidad similar, dónde esperar a que aparezca una necesidad crítica para comenzar a desarrollar personas suele implicar llegar tarde.

Las empresas que logran adaptarse con mayor rapidez son aquellas que entienden que el desarrollo del talento no debe responder únicamente a las demandas actuales del negocio, sino también a las que probablemente aparecerán en el futuro.

Desarrollar talento antes de que sea indispensable

Uno de los mayores desafíos para cualquier organización consiste en identificar qué conocimientos, habilidades y perfiles serán necesarios dentro de algunos años.

No se trata solamente de analizar las competencias que hoy resultan críticas. También implica comprender cómo evolucionan los mercados, cómo impactan las nuevas tecnologías y qué capacidades diferenciarán a las organizaciones más exitosas en el futuro.

Las compañías que comenzaron a desarrollar competencias digitales antes de que la transformación digital se convirtiera en una prioridad tuvieron mayores posibilidades de adaptación cuando los cambios se aceleraron.

Lo mismo ocurre actualmente con la inteligencia artificial. Mientras algunas organizaciones están intentando comprender cómo incorporar estas herramientas, otras llevan tiempo formando a sus equipos, experimentando con nuevos modelos de trabajo y construyendo capacidades que les permitirán aprovechar mejor las oportunidades que surjan.

La diferencia está en la tecnología y en la preparación, porque cuando finalmente aparece el desafío, quienes comenzaron a aprender antes parten desde una posición mucho más favorable.

El aprendizaje como entrenamiento permanente

En el deporte de alto rendimiento nadie espera que una sesión de entrenamiento produzca resultados extraordinarios de manera inmediata. Existe una comprensión natural de que el desarrollo requiere tiempo, práctica, repetición, acompañamiento y mejora continua.

En las organizaciones, sin embargo, muchas veces persiste la expectativa de obtener transformaciones rápidas a partir de iniciativas aisladas de capacitación:

– Se implementa un programa y se espera un cambio inmediato en la forma de trabajar.

– Se desarrolla una formación y se buscan resultados visibles en cuestión de semanas.

El aprendizaje organizacional funciona mucho más parecido al entrenamiento deportivo que a un evento puntual. Las habilidades se construyen progresivamente, los conocimientos se consolidan a través de la práctica, la experiencia surge de la aplicación y el crecimiento profesional es el resultado de múltiples experiencias de aprendizaje acumuladas a lo largo del tiempo.

Por esta razón, las organizaciones que obtienen mejores resultados suelen concebir la capacitación como parte de un proceso continuo de desarrollo y no como una respuesta ocasional frente a una necesidad puntual. No entrenan únicamente cuando aparece una competencia importante, desarrollan talento de manera permanente.

Importancia de construir profundidad en el equipo

Uno de los aspectos más interesantes que ofrece el Mundial como metáfora organizacional tiene que ver con la construcción de profundidad dentro de los equipos.

Las selecciones más competitivas no dependen exclusivamente de sus figuras. Necesitan planteles capaces de responder ante lesiones, suspensiones, cambios tácticos o situaciones inesperadas. La fortaleza de un equipo no se mide solamente por la calidad de quienes ocupan los puestos principales, sino también por la preparación de quienes deberán asumir responsabilidades cuando las circunstancias lo requieran.

En el fútbol profesional, gran parte del trabajo consiste precisamente en desarrollar jugadores antes de que deban asumir un rol protagónico. Muchas veces quienes terminan definiendo un partido decisivo pasan años preparándose sin ocupar el centro de la escena.

En las organizaciones ocurre exactamente lo mismo. Cuando el conocimiento crítico se concentra en pocas personas, cualquier cambio puede generar vulnerabilidades importantes. Una promoción, una salida inesperada o el crecimiento acelerado de una unidad de negocio pueden exponer rápidamente la falta de preparación de quienes deberían asumir nuevos desafíos.

Las estrategias de desarrollo más efectivas no se enfocan únicamente en el desempeño actual, también buscan preparar a las personas para asumir responsabilidades futuras.

Apostar por el potencial antes que por la urgencia

Las selecciones que llegan lejos en un Mundial no piensan únicamente en el próximo partido. También trabajan sobre el recambio generacional, la identificación de talentos emergentes y la preparación de quienes deberán asumir responsabilidades en los próximos años. Existe una mirada de largo plazo que trasciende el resultado inmediato.

Las organizaciones enfrentan un desafío equivalente. Muchas veces la gestión del talento queda condicionada por las urgencias operativas. Se desarrollan personas para cubrir necesidades actuales y se postergan iniciativas vinculadas con el crecimiento futuro.

No obstante, las compañías que logran sostener su competitividad a lo largo del tiempo suelen actuar de manera diferente: invierten en personas que todavía no ocupan posiciones críticas, generan oportunidades de aprendizaje antes de que existan necesidades inmediatas, construyen planes de desarrollo para perfiles con potencial y promueven experiencias que amplían capacidades y preparan a sus colaboradores para escenarios que aún no han llegado.

La clave pasa por entender que las organizaciones más resilientes son aquellas que cuentan con personas preparadas para enfrentar múltiples posibilidades.

Aprender para adaptarse

Una de las características que distingue a las selecciones exitosas es su capacidad para adaptarse. Ningún torneo se desarrolla exactamente como fue planificado. Aparecen rivales inesperados, lesiones, cambios de contexto y situaciones que obligan a tomar decisiones rápidamente.

Las organizaciones viven una realidad similar, inmersas en cambios tecnológicos, transformaciones del mercado, nuevas expectativas de los clientes y la aparición constante de modelos de negocio, que pocas veces pueden anticiparse completamente.

En este contexto, el aprendizaje adquiere una función estratégica en el desarrollo de la capacidad para adaptarse. De hecho, las organizaciones que aprenden de manera continua suelen responder con mayor rapidez ante cambios inesperados porque cuentan con equipos acostumbrados a adquirir nuevas habilidades, cuestionar supuestos, explorar alternativas y desenvolverse en contextos de incertidumbre.

En otras palabras, el aprendizaje fortalece la flexibilidad organizacional, una de las capacidades más valiosas para competir en entornos cada vez más dinámicos.

Resultados visibles con aprendizajes invisibles

Cuando observamos a una selección disputar un Mundial, solemos enfocarnos en el resultado final. Sin embargo, gran parte de ese resultado fue construido mucho antes del primer partido.

Lo mismo ocurre en las organizaciones. La innovación que llega al mercado, la transformación que logra implementarse, la capacidad de adaptación frente a un cambio o el éxito de una estrategia. suelen ser la manifestación visible de aprendizajes que comenzaron mucho tiempo antes.

Por eso, las organizaciones que aspiran a competir en entornos cada vez más exigentes necesitan revisar la forma en que conciben la capacitación y el desarrollo del talento.

Como señalamos previamente, formar personas no debería ser una respuesta ante una urgencia, sino una preparación para los desafíos que todavía no llegaron. Porque cuando aparece el partido más importante, ya es demasiado tarde para empezar a entrenar, y lo mismo ocurre con el talento que determinará el futuro de una organización.

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